Nueva herramienta mejora posibilidad de embarazo en casos de fertilización in vitro

Se llama test de ADN mitocondrial y en países desarrollados ya es parte de las pruebas rutinarias. Este test mide la cantidad de mitocondrias que tiene un óvulo recién fecundado. Las mitocondrias son la estructura de las células encargadas de la producción de energía, una especie de motor de la célula

Un grupo de médicos de Clínica Monteblanco hace algunos años viene trabajando en una nueva técnica que permite aumentar la posibilidad de embarazo en mujeres que se someten a una fertilización in vitro (FIV), herramienta que ya está siendo utilizada en unos pocos centros extranjeros de Estados Unidos y Europa.

Se trata de un análisis de ADN mitocondrial que mide la cantidad de mitocondrias que tiene un óvulo recién fecundado. Las mitocondrias son la estructura de las células encargadas de la producción de energía, una especie de motor de la célula.

El ADN mitocondrial tiene un rol en regular la energía y el metabolismo del embrión y por lo mismo se asocia a resultados y éxitos en la fertilización in vitro. Dos estudios recientes muestran que un aumento de copias de ADN mitocondrial se asocia a peores tasas de implantación en el embrión. Esta técnica ha permitido mejorar la selección embrionaria, aumentado las tasas de embarazo por embrión transferido a un 70- 80%.

El Dr. Ricardo Pommer, jefe de la Unidad de Medicina Reproductiva de Clínica Monteblanco, explica que cada vez que se realiza un tratamiento de fertilización in vitro se eligen entre uno y tres embriones a implantar, dependiendo de los protocolos que utilice cada centro. Hasta ahora, esta elección se hace a partir de un criterio visual y morfológico, en otras palabras, se elige al huevo fecundado que en “apariencia”, entre el tercer y quinto de día de la fecundación y bajo el microscopio, se ve mejor y con ellos se intenta el embarazo, los demás son criopreservados.

Sin embargo, no siempre el que tiene mejor morfología logra implantarse y convertirse en un embarazo.

Diferentes estudios han mostrado que la cantidad de mitocondrias de los embriones en sus primeros días, cuando las células recién se están dividiendo, también influyen en la posibilidad de convertirse en un “bebé en casa”. “Como grupo de trabajo, fuimos los primeros en ayudar al embrión a implantarse en el útero mediante un pequeño orificio que le hacemos con un láser. A partir de ese procedimiento, el embrión, de forma natural dentro del útero, bota una célula y ese material lo podemos tomar y estudiar”, dice Pommer.

Fue así como comenzaron a analizar el ADN mitocondrial de ese embrión, un examen que permite contar la cantidad de mitocondrias que tiene. “La cantidad de mitocondrias es un biomarcador, un marcador no morfológico, como el que usábamos habitualmente. Nos dimos cuenta que a mayor cantidad de mitocondrias en la célula, peor opción de implantación”. En general, las mujeres de más edad tienen óvulos que producen embriones con más mitocondrias, una razón más que explicaría por qué no todas logran un embarazo.

Según el especialista, medir el ADN mitocondrial no es una tarea sencilla y requiere años de experiencia de laboratorio. Además, mientras se tienen los resultados, los embriones que están siendo analizados tienen que ser criopreservados y luego descongelados para su implantación.

A la fecha, más de 150 parejas que han realizado FIV en Clínica Monteblanco han sido parte del protocolo de análisis de ADN mitocondrial, información que será próximamente publicada en un estudio. Los primeros resultados en estos casos han demostrado que es posible mejorar el porcentaje de éxito de embarazo en 10 puntos porcentuales, pasando de un 63% de éxito (embarazo FIV según parámetros morfológicos) a 73% (análisis de ADN mitocondrial).

Fuente: Diario La Tercera