Ovodonación: una gran opción para vivir una maternidad plena

La ovodonación es un programa pensado para las mujeres que, por diferentes razones, sus óvulos no son competentes o se le acabaron ya sea por su edad o alguna enfermedad y, aun así, tengan la opción de vivir una maternidad plena, en el sentido de tener un hijo en su útero y poder darle vida; que crezca y se nutra de ella.

La ovodonación engloba el concepto de media adopción, ya que está dirigido a mujeres cuyos óvulos no son competentes. El Dr. Ricardo Pommer, Director de Medicina Reproductiva de Clínica Monteblanco, señala que esta “incompetencia” puede darse en alguien que haya tenido un cáncer, leucemia o linfoma, y que no alcanzó o pudo congelar. O personas que tienen alguna enfermedad hereditaria inmanejable que se expresa en sus óvulos. 

“También hay mujeres a quienes se le depredaron sus huevitos por distintos motivos; uno de ellos, por ejemplo, es la endometriosis. Aunque la principal ´poda´ se llama edad. Las mujeres, lamentablemente, tienen un tiempo para reproducirse y con los años van disminuyendo sus huevitos y empeorando su calidad. Esto le puede tocar vivir a los 44 años, pero también le puede ocurrir a los 34, porque nació con pocos huevitos o tiene una enfermedad”, señala el Dr. Pommer. 

El especialista aclara que una persona tenga que recurrir a la ovodonación no es solo por una patología, sino que hay muchas enfermedades que requieren ovodonación. “Este programa de ovodonación lo partimos en el año 90 y para nosotros es como una media adopción; porque esas parejas que querían tener un bebé y no podían, tenían el camino de la resignación -que no nos gustaba- o de adoptar. Pero entre medio estaba esta opción de la ovodonación. Y consiste en que hay una donante de óvulos anónima que, generalmente, tiene de 20 a 28 años, que pasó una serie de estudios psicológicos, de tal forma que no puedan ser mujeres depresivas, bipolares, esquizofrénicas, etc. Que no usen sustancias, que no tengan marcadores virales de enfermedades de transmisión sexual etc. O sea, hay una selección de esa persona para ser donante y una pareja que lo va a recibir”, afirma.

El Dr. Pommer explica que, generalmente, se hace un pareo, un ‘matching’, en que la persona que recibe, que se llama receptora, se tiene que parecer físicamente mucho a su donante. 

¿Qué ventajas tiene este tratamiento?                                                                 

Es un programa precioso porque quien sufre de no tener sus óvulos; o éstos son incompetentes o se le acabaron, tiene la opción de vivir una maternidad plena, en el sentido de tener a alguien en su endometrio, en su útero y poder darle vida; que crezca, que se nutra de ella… 

“Algo le transmite la mamá a ese hijo”

El Dr. Pommer señala que, además, hay un tema muy interesante que es el ‘imprinting’, en cuanto a que hay algo que de igual manera transmite esa mamá a ese hijo, aunque no tenga sus 23 cromosomas. “Es sin duda algo hermoso, porque a esa mujer le va a crecer la panza, se va podrá conectar con ese bebé, va a tener los cuidados prenatales: tomar vitaminas, echarse crema, preparar sus pezones, etc. Vivir una maternidad plena y sentir que se mueve. Y cuando nace este bebé, ¡es espectacular! En nuestra legislación, madre es quien pare, por lo tanto, en Chile hay solo maternidad de vientre. Eso quiere decir que ese niño nacido es de la mujer que lo parió. Por lo tanto, está todo lo que es la vivencia de una maternidad, con sus pros y contras, aunque está lo más importante: el vínculo. Un vínculo que parte desde el vientre. Y, para terminar, hay algo no menor, que es la trascendencia de mi pareja a través mío”, concluye.