Principales técnicas de Reproducción Asistida

Por Dr. Ricardo Pommer, Director Medicina Reproductiva Clínica Monteblanco

Si las terapias farmacológicas y la cirugía no resuelven los problemas de fertilidad de una pareja, el próximo paso podría ser tratamientos más avanzados, conocidos como tecnologías de reproducción asistida (TRA), los cuales se dividen en dos categorías: baja y alta complejidad

Del 100 por ciento de las parejas que presentan causas de infertilidad, cuando son estudiadas, diagnosticadas y tratadas en forma correcta, el 93 por ciento de ellas se embaraza con una tecnología de baja complejidad. El 7 por ciento restante debe recurrir a la tecnología de reproducción asistida, que consiste en la manipulación tanto de los óvulos de la mujer como del esperma del hombre.
Su éxito depende de muchos factores, entre ellos el expertise del médico tratante (que sean efectivamente médicos ginecólogos con la formación en medicina reproductiva) y del laboratorio de la clínica.
Según explica el doctor Ricardo Pommer, Director Medicina Reproductiva de Clínica Monteblanco, los principales tipos de reproducción asistida son fertilización in Vitro clásica y la ICSI (inyección intracitoplasmatica de espermatozoides). Mientras que
dentro de los tratamientos de baja complejidad está la inseminación intrauterina.

FERTILIZACIÓN IN VITRO CLÁSICA: Por lo general se utiliza cuando la raíz del problema proviene de factores femeninos, como una endometriosis severa o daño en las trompas de Falopio.
En este tipo de fertilización se le estimula a la mujer sus ovarios por 10 días con un medicamento inyectable. Cuando los óvulos están listos, se retiran por vía vaginal –que es un procedimiento ambulatorio en el pabellón que dura unos 30 minutos-, se
seleccionan los mejores y en el laboratorio se fertilizan esos óvulos con una muestra de espermios de la pareja, dando paso a la formación de embriones. Por lo general se obtienen cerca de seis a ocho embriones. Por lo general se implanta un embrión o
máximo dos, el resto se congelan.
Con este tipo de fertilización se obtiene una opción de embarazo de 43 a 45 por ciento, por evento.
El Dr. Pommer agrega en los casos de mujeres que no se embarazan con este tipo de fertilización, un mes después pueden repetir el tratamiento, recurriendo a los embriones congelados. “Gracias a la congelación se obtienen cada vez menos embarazos múltiples, porque la paciente no se ve obligada a ponerse 3 o 4 embriones.
Hoy la mayoría de los centros pone como máximo dos embriones y de no quedar embarazada, sabe que puede recurrir a los embriones congelados. En ese aspecto la criopreservación ha servido para bajar el número de embarazos múltiples, y
embarazos múltiples extremos, es decir más de dos niños”, explica.

ICSI (INYECCIÓN INTRACITOPLASMÁTICA DE ESPERMATOZOIDES): Este tipo de tratamiento se utiliza cuando existen problemas de factores masculinos, como por ejemplo hombres que tienen pocos espermios, o que no tienen en circulación, sino
concentrados en los testículos. También se utiliza en el caso de personas que por motivos de enfermedad ya sea cáncer o porque se van a someter a una radioterapia, deciden congelar sus espermatozoides.
Este tipo de fertilización consiste en escoger un solo espermio y con pipeta fina inyectarlo directamente al interior del óvulo para fecundarlo, a diferencia del in Vitro clásico donde al óvulo se le desnuda y colocan cerca de 50 mil espermatozoides, para
que uno de ellos lo fecunde. Al tercer o quinto día se implantan los embriones en el útero de la mujer.
“A diferencia de la fecundación in Vitro clásica, con el ICSI, es el médico quien manipula y decide cuál es el espermio que entra al óvulo”, indica el Dr. Pommer.

INSEMINACIÓN INTRAUTERINA: Es un tratamiento de fertilización de baja complejidad y consiste en que a la paciente se le da un medicamento para ovular. A su vez se toman los espermios, se aceleran, se colocan en una cánula o tubo, y se le
colocan en el interior del útero de la mujer. Los óvulos son fertilizados naturalmente en las trompas de Falopio.